• Eduardo J. Villarreal S.

Centrales eléctricas de México queman combustible tan sucio que los barcos no pueden usarlo

(Bloomberg) - El combustible que fue prohibido en la industria naviera mundial se está quemando al nivel más alto en las centrales eléctricas mexicanas.



Al mismo tiempo que la industria naviera está evitando el combustóleo de petróleo sulfuroso, con el fin de reducir las emisiones, en México se está recibiendo con los brazos abiertos. Este tipo de combustible sucio fue la solución elegida por México para producir más gasolina a nivel mundial, en lugar de utilizar gas natural que tiene combustión más limpia. El consumo de combustóleo de petroleo sulfuroso aumento alrededor de 50% en este último año, representando más de 100 mil barriles al día en marzo, según datos del gobierno.


La calidad del aire de la capital ha empeorado, dijo Beatriz Olivera Villa, consultora de Greenpeace en México, en una entrevista telefónica desde la Ciudad de México.


“Es un revés lamentable para el país”.

Reemplazar el gas natural, que importa de los Estados Unidos, con combustóleo seguramente aumentará las emisiones de México. El presidente Andrés Manuel López Obrador se ha comprometido a reducir la dependencia de México de las importaciones de combustible, pero se enfrenta a refinerías altamente ineficientes. Históricamente, a México le ha resultado más barato exportar el crudo que produce a países con refinerías más complejas tecnológicamente e importar combustibles refinados como la gasolina.


La petrolera estatal Petróleos Mexicanos produce cantidades copiosas de combustóleo de manera involuntaria porque sus refinerías carecen de la tecnología para extraer combustibles más limpios del lodo que sobra durante el proceso inicial de conversión del crudo en gasolina. Por lo tanto, cuanta más gasolina producen las refinerías del país, más combustóleo adicional tienen que encontrar un hogar.


“México está creando un mercado para absorber el exceso de combustóleo de sus refinerías”, señaló Ixchel Castro, analista de Wood Mackenzie.

Se está quemando combustóleo en las seis centrales eléctricas propiedad de la estatal Comisión Federal de Electricidad, CFE. Este año, una comisión gubernamental responsable de monitorear la calidad del aire en el área metropolitana de la Ciudad de México, dio la alarma dos veces en medio de altos niveles de ozono. Como resultado, tanto las cementeras como la refinería de Pemex en Tula y su planta de energía asociada tuvieron que reducir su actividad.


Cambiar una planta de energía que usa gas natural para encender una turbina a una de combustóleo genera un 16% más de dióxido de carbono, según cálculos de BloombergNEF.


La comisión de monitoreo de la calidad del aire estima que la alarma por niveles altos de ozono puede sonar entre 7 y 20 veces este año, lo que obligará a las industrias a reducir la actividad para frenar las emisiones. Eso se compara con una vez el año pasado y seis veces en 2019. Víctor Hugo Páramo Figueroa, jefe de la comisión, dijo que el mayor uso de combustóleo por sí solo no se traduce necesariamente en más emisiones.


“Tenemos otros culpables, incluidos los automóviles e incluso una erupción del volcán Popocatépetl”, dijo.
"Y una temporada más lluviosa puede dispersar las partículas de manera más eficiente, manteniendo la calidad del aire dentro de niveles aceptables".